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Todas las empresas van haciendo camino, ya sea de mejor o peor manera, pero todas intentan seguir adelante a pesar de las piedras con las que puedan ir tropezándose. Y para que así sea, la comunicación interna, aunque no se le preste la atención que se merece, debe estar presente siempre aunque sea en su expresión mínima. Un buen líder, por otro lado, también debe darse cuenta de cuándo surgen problemas en su equipo y de buscar una solución para evitar que vayan a mayores o que éstos interfieran negativamente en la sinergia que generan trabajando juntos. Para contribuir a esta solución hay 3 malas prácticas en la empresa que debemos evitar a toda costa.

1. El silencio

Para explicar la profundidad de la primera de las malas prácticas en la empresa, vamos a usar un ejemplo.

El empresario que decide usar el silencio

Imagina una empresa mediana que ha tenido un problema con un cliente importante. Estas cosas pasan más de lo que nos gustaría y no sabemos cómo pueden reaccionar ante un conflicto. Ahora imagina que el cliente ha decidido no pagar, con lo que ese mes la corporación no contará con dinero suficiente para pagar a todos sus empleados y cubrir gastos esenciales. El empresario, sobrepasado por la situación, decide no decir nada a nadie hasta que encuentre una solución. Pero los días pasan, la fecha de cobro también y se empieza a generar un malestar en la empresa que provoca murmullos, habladurías, rumores, etc. Una vorágine de ruido que no ayuda en la percepción corporativa de los propios trabajadores y que no para de entorpecer la producción normal de cada uno de ellos.

El siguiente paso es el desánimo que se va apoderando de la situación y la motivación baja exponencialmente. Ante una situación así la dirección de la empresa se encuentra desarmada ya que no les puede presionar a trabajar duro cuando es ella la primera en no cumplir con sus empleados.

Este estado se va agravando a medida que va pasando el tiempo y el empresario se va estresando cada vez más porque con una plantilla tan desenfocada es muy difícil cumplir con los objetivos corporativos, seguir manteniendo el nivel de ingresos que tenía y, por lo tanto, generar los beneficios que le permitiría pagar las nóminas y volver a la normalidad. Tal vez encuentre otra fuente de ingresos en breve, pero tal vez no y el silencio no ayuda en absoluto a que la situación se suavice un poco. De esta manera, con ayuda del silencio, será muy complicado que todos entiendan que están en el mismo barco. Por eso es considerada la peor de las malas prácticas en la empresa.

El empresario que prefiere no usar el silencio

Ahora imagínate ese mismo escenario, el mismo problema inicial: un cliente importante que se ofusca con una empresa mediana y que decide no pagarle. De nuevo, el empresario sabe que no podrá pagar la nómina de ese mes hasta que no tenga ingresos. Así que convoca a todos sus empleados y les explica cuál es la situación; sin intermediarios, dando la cara y expresando que es un problema de la empresa pero que como la empresa son todos les afecta a todos. Les pide paciencia e incluso ayuda por si alguno puede aportar alguna idea para salir del bache.

Tal vez te parezca un poco osado, pero ¿puedes llegar a imaginarte cómo se sentirán lo trabajadores? Está claro que el directivo en cuestión tendrá que tirar de mucha humildad y sinceridad (y de tragarse el orgullo, si es el caso), pero seguramente también se ahorrará esos falsos rumores y el mal ambiente generado por la incertidumbre. No se tendrá que “esconder” de nadie porque habrá dado la cara con los suyos y eso también implica una liberación enorme.

Los trabajadores, aunque no cobren al día y eso no les guste ni les alegre la tarde, al menos sabrán el motivo y tendrán el convencimiento de que su jefe está haciendo todo lo posible por arreglar la situación. Los que de verdad tengan un sentimiento de pertenencia con la empresa serán los primeros en dar soluciones y en hacer todo lo posible para superar el bache y seguir adelante. Ellos serán los que entenderán que forman parte de algo mayor y harán todo lo posible por protegerlo. Así de importante y de aplastante es la diferencia entre usar esta primera de las malas prácticas en la empresa o no.

¿Con esto el problema desaparece sin más?

Por supuesto que no. Está claro que habrá que trabajar para buscarle una solución. ¿Acaso lo dudas? La parte positiva de evitar la primera de las malas prácticas en la empresa es la de no contar con la presión añadida que supone una plantilla que vaya cebando una bola de nieve llamada miedo e incertidumbre y que podría llegar a hacerse tan grande como para aplastar todo lo que encuentre en su camino.

2. El “pasapalabra”

Aunque es una mala práctica muy parecida al silencio, no es exactamente lo mismo. En este caso, el empresario es consciente de que debe dar explicaciones, pero no lo hace de manera clara. Probablemente opte por dar explicaciones vagas o medias verdades. Tal vez se invente una situación que no existe para justificar el problema que sí existe, pero sin asumir las responsabilidades que debería. Puede que prefiera echar balones fuera haciendo que sea otro el que asuma la culpa. Es posible que alegue que no sabe los motivos de según qué. No importa. Lo cierto es que podríamos decir que en este caso el gerente sí está dando respuestas a sus empleados, aunque no las suficientes o no las reales.

Posiblemente tenga el convencimiento de que con eso que les ha contado ya tengan suficiente información y que así tendrá más tiempo para resolver la situación real. Que de esta manera se ahorrará la vergüenza o el mal trago que le pueda suponer que se sepa la verdad y asumir públicamente sus propios errores. Que con cuatro cosas bien dichas se calmarán las aguas lo suficiente como para solucionar la papeleta. Nada más lejos de la realidad.

¿Por qué no va a funcionar como solución temporal?

¿Acaso eres clarividente? ¿Estás seguro de cuánto se va a alargar la situación? ¿Seguro que lo tienes todo bajo control? Piensa que en la mayoría de los casos una persona asalariada vive gracias al sueldo que está cobrando. Es posible que sea su único ingreso. Por lo tanto, es algo muy importante, algo que le preocupa enormemente mantener y mejorar. Si ven que la empresa a la que le están dedicando su tiempo y esfuerzo, en la que confían para salir adelante, les está tomando el pelo o tienen la sensación de que no son sinceros con ellos; aparecerá el recelo y la desconfianza. Y esto, señores, son palabras mayores.

Cuando perdemos la confianza de alguien es muy complicado, si no imposible, recuperarla con la misma pureza. Así que tendrías que evitar esta mala práctica para evitar llegar a ese punto. Piensa que si eres el líder de la empresa y todo lo que dices se pone en duda también estarás perdiendo autoridad. ¿Te imaginas lo que puede significar eso en cuanto al manejo y gerencia? La situación te afectará también a ti a diario y a nivel personal e incluso psicológico. Ten en cuenta que de la pérdida de confianza a la pérdida de respeto hay una línea muy delgada. Y lo peor es que esa línea se puede traspasar muy fácilmente cada vez que se produzca una situación tensa. Por eso es primordial evitar también esta mala práctica y que lleguemos a situaciones que nadie quiere y por motivos obviamente absurdos.

3. La incertidumbre

No hay nada que despierte más el miedo en el ser humano que el no saber, lo desconocido, el otro. ¿Sabes por qué? Porque cuando uno no conoce la verdad se la imagina y cabe destacar que la imaginación humana no tiene límites. Por eso es fundamental evitar la tercera de las malas prácticas en la empresa.

De hecho, la incertidumbre es un efecto colateral de las otras dos: la dirección de la empresa no da explicaciones ante una situación complicada o problemática o si las da es ambigua o se esconde tras una mentira o media verdad.

Cuando las cosas no están claras la imaginación de la plantilla empieza a volar, aparecen teorías que podrán tener más o menos aceptación entre los demás, predicciones sobre cómo desembocará la situación, elucubraciones sobre cuál será el siguiente paso… y si el trabajador llega a la conclusión de que no vale la pena continuar en esa empresa buscará la manera de marcharse.

Algo que no podemos permitir en nuestra empresa

El empresario del siglo XXI no puede dejar pasar por alto la gravedad de este asunto. Sabemos cuán difícil es contratar empleados de calidad y no podemos dejar que se nos escapen a la primera de cambio. Y mucho menos si es por un motivo que podemos evitar, como es el caso de las malas prácticas en la empresa de las que hablamos hoy. Esas personas son las que hacen que todo funcione como tiene que funcionar. Dicho de otro modo, nos podríamos estar enfrentando a una fuga de talentos que sería relativamente fácil de evitar.

Una buena comunicación interna permitiría tener un canal bidireccional continuamente activo que permitiría detectar situaciones así y evitar sus peores consecuencias. Sin este canal es muy difícil, sino imposible, que el gerente sepa todo lo que se cuece dentro de su propia empresa. Por lo tanto, no podrá reaccionar ante una situación que ni siquiera sabe que existe. Dicho de otro modo, verá cómo sus empleados cualificados, los que saben cómo funciona todo, los que le permiten generar beneficios, se irán descontentos y no entenderá por qué.

Evitar las malas prácticas en la empresa

Como hemos podido analizar con estas tres malas prácticas en la empresa, sin una buena comunicación interna es muy complicado reaccionar adecuadamente ante cualquier situación adversa, sin embargo, cuando contamos con una comunicación interna sana muchos de los problemas ni tan siquiera aparecerán porque estarán solucionados antes de que puedan representar un contratiempo. En INTRAcomunica te queremos dar esa seguridad ayudándote a mejorar la comunicación interna de tu empresa. Ponte en contacto con nosotros y te explicaremos cómo.

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