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¿Estamos preparados para volver del confinamiento?

Han sido varias semanas de quedarse en casa, por lo que volver del confinamiento no va a ser tarea fácil. Lidiar con el COVID-19 está siendo más duro de lo que cualquier persona de a pie se hubiese podido imaginar. Los expertos nos avisaron, pero la mayoría de nosotros lo veíamos como el guión de otra ficción apocalíptica. Bien, pues el virus llegó y está haciendo estragos en nuestra sociedad: mucha gente enferma e incluso muere, pero también es cierto que la gran mayoría se recupera. Está siendo duro y cuanto menos complicado adaptarse a convivir con él, pero no tenemos opción.

Los seres humanos nos destacamos y diferenciamos del resto de especies animales por nuestra capacidad de adaptación. Y aquí estamos, adaptándonos a lo que nos está tocando vivir. Nos tuvimos que acostumbrar a estar en casa, a redistribuir nuestro horario y espacios de trabajo, a lidiar con el resto de miembros de la familia las 24 horas, a planificar las compras con más detenimiento, etc. Por otro lado también salimos con más cuidado a la calle, nos relacionamos con los demás de forma distinta y parece que las cosas tardarán en ser como antes, si es que realmente llega ese momento. Teniendo en cuenta todo esto parece que volver del confinamiento no va a ser tarea fácil.

Para el empresario del siglo 21 sus trabajadores son más que simples peones en su tablero de ajedrez corporativo, son piezas fundamentales para que todo el engranaje funcione. Por lo que cuanto mejor estén mejor será todo el conjunto. Por ello, después de estar tanto tiempo desconectados, a medio gas o, como mínimo, sin seguir las rutinas habituales, toca tomar las riendas de lo que está por venir. Pero, por supuesto, sin dejar que el coronavirus se convierta en un intruso en nuestra empresa. Así que sin más dilación, vayamos a por esas 5 claves para volver del confinamiento de forma segura.

1. Tomar la temperatura

La temperatura es el primer paso para empezar a trabajar seguros.

El coronavirus se ha asemejado muchas veces a una gripe común. De hecho, al principio se decía que era más o menos lo mismo pero peor ya que afectaba a las vías respiratorias… Bueno, no vamos a entrar a debatir hasta qué punto era cierta esta afirmación o no. En cualquier caso, la temperatura corporal es un gran indicador para esta y otras dolencias. Así que si quieres mantener a tus trabajadores sanos y protegidos debes empezar por aquí.

¿Qué tal poner un control de temperatura antes de empezar la jornada laboral? Tampoco sería mala idea volver a hacer otro al salir del trabajo. Si puedes usar un termómetro de infrarrojos mucho mejor: éste te permitirá usarlo cuantas veces sea necesario sin que se contamine, ya que no entra en contacto directo con la persona a la que le tomamos la temperatura.

Si todo está bajo control, si no hay síntomas febriles, no hay problema; ¡a trabajar! Es cierto que no es un indicador definitivo de que alguien esté sano, pero sí que es el más común. Por eso si vas a cualquier centro médico/hospitalario será lo primero que hagan: tomarte la temperatura. Así que, si lo hacen los expertos, ¿por qué no lo vais a hacer en tu empresa? De esta manera te asegurarás un poco más que volver del confinamiento sea más seguro.

2. Mantener la distancia

Mantener la distancia adecuada (entre 1,5 y 2 metros) es una de las medidas para evitar el contagio.

Lo cierto es que volver a hacer lo que hacíamos antes de que todo esto empezara es incluso liberador, nos da cierta sensación de nostalgia e incluso de libertad. Volver del confinamiento, retomar alguna que otra rutina, siempre se agradece y este caso no es una excepción.

Es aquí donde entra en juego nuestra segunda recomendación: mantener las distancias. Las partículas del COVID-19 son relativamente grandes, por lo que no viajan por el aire, pero sí se pueden transmitir en un estornudo, cuando tosemos e incluso cuando estamos hablando o respirando. La mayoría de estas cosas más o menos las podemos controlar, pero en ningún caso podemos dejar de respirar. Es por ello, que si hay alguien que esté infectado (incluso siendo asintomático) propagará el virus sobre las superficies con las que tenga contacto: el teclado, el teléfono, la mesa de trabajo, los utensilios, la maquinaria, etc.

Dividir el espacio, dividir el tiempo, mantener los resultados

Es imposible mantenerlo todo impoluto, perfectamente desinfectado a lo largo de todo el día. Mucho menos, si se supone que hay alguien utilizando ese espacio y esas herramientas para poder llevar a cabo sus tareas. Así que ¿qué podemos hacer? Viendo lo imposible de esta esterilización total y continua no nos queda otra alternativa que guardar la distancia de seguridad. Las autoridades competentes recomiendan mantener como mínimo 1,5 metros o 2 para evitar las excreciones corporales ajenas.

¿La morfología de tu empresa no permite que imperen estas distancias entre trabajadores? En tal caso, ¿es posible hacer turnos para evitar que dos personas trabajen a una distancia menor de la recomendada? Busca una alternativa. Tal vez esto de los turnos te parezca que puede hacer bajar el ritmo, pero piensa que como mínimo tendrá que haber dos turnos por lo que simplemente se bajará la velocidad, pero el resultado final se mantendrá. Y lo que es más importante estarás protegiendo a tu equipo, por lo que no habrá que lamentar bajas que más tarde se traducirán en pérdidas. Pero eso es paja de otro costal y si has leído hasta aquí seguro que no es necesario explicártelo.

3. Higiene en el puesto de trabajo

higiene
La higiene es la base de prevención de todo contagio.

Ya lo hemos comentado antes, pero es que es así de importante: si queremos volver del confinamiento en condiciones seguras la higiene tiene que ser parte de la rutina diaria. Ya no sólo del equipo que se utilice, de la maquinaria, del espacio físico del lugar de trabajo, etc. sino también la higiene personal. Si nuestras instalaciones nos lo permiten, deberíamos permitir que nuestra gente pueda cambiarse antes de empezar su jornada y volver a hacerlo justo antes de volver a casa. Pensemos que seguramente allí le espere su familia, que sigue confinada (sobre todo si hay niños) y que todavía se está protegiendo del contagio.

Está claro que como empresarios no podemos incidir en las medidas de seguridad que cada uno debe seguir una vez salga por la puerta, pero sí podemos hacer todo lo posible para minimizar el riesgo de contagio desde nuestra corporación. Sin embargo, es probable que no podamos facilitarles este cambio de vestuario por el tipo de actividad que se lleve a cabo en la empresa o la morfología de la misma. En cualquier caso, ya sean los propios empleados o un servicio profesional de limpieza, es imperativo higienizar el puesto de trabajo, ya sea antes y/o después de la jornada laboral.

La higiene individual

Por otro lado, está la faceta personal. Debes recomendar directa (diciéndoselo tú mismo) o indirectamente (a través de cartelería o megafonía) que usen los equipos de protección individuales (básicamente, guantes y mascarilla), que se laven las manos con asiduidad y que eviten tocarse la boca, nariz y ojos. Tampoco estaría de más darles unas indicaciones básicas de cómo manipular esos EPI’s sin riesgo. No podemos dar nada por supuesto.

4. El horario laboral

Para conseguir buenos resultados tendremos que ser elásticos con el horario.

Visto lo visto, parece más que evidente que las cosas no serán como antes. Al menos no al 100%. Volver del confinamiento no va a ser como volver de las vacaciones de verano. No habrá crisis postvacional ni nada por el estilo. Nos vamos a enfrentar a otro tipo de retos a los que tendremos que ser capaces de hacer frente, porque serán nuevos para todos y nadie ha recibido la formación adecuada para hacer frente a una situación así. Por lo que tocará que nos adaptemos a lo que está por venir.

Durante este tiempo en casa hemos tenido que adaptar nuestros negocios y en muchos casos ha sido posible buscar alternativas online. Resulta curioso darse cuenta de que hacía años que contábamos con la tecnología pero que no ha sido hasta que nos hemos visto forzados cuando hemos decidido utilizarla para caminar hacia adelante. Pero eso es lo que consiguen las crisis: que nos volvamos más creativos.

El teletrabajo ha permitido que muchas personas puedan trabajar sin salir de casa. En este caso, el riesgo de contagio es prácticamente inexistente, siempre y cuando se sigan las indicaciones recomendadas por las autoridades sanitarias. Así que si tu actividad económica lo permite, sería muy conveniente utilizar este método, al menos, hasta que pase el peligro, aunque nadie sabe el tiempo que tomará llegar a ese punto de seguridad. Si no se puede hacer al 100% al menos tendríamos que aplicarlo tanto como se pueda. No perdamos de vista que el objetivo es minimizar riesgos.

¿Y qué pasa si mi trabajo me obliga a salir de casa?

Si no es posible teletrabajar, no queda otra que buscar una alternativa. De nuevo, la opción de hacer turnos sería una buena solución. Los horarios partidos también deberían evitarse para minimizar la exposición de todos y en especial de aquellos que siguen confinados en sus casas pero que tienen algún miembro que tengan que salir a trabajar. Lo ideal sería que cuando llegásemos a casa nos pudiésemos duchar, así que con el horario partido este proceso de desinfección se convertiría en una tarea de lo más tediosa.

Y luego está el tema de fichar. Independientemente del método que uséis hay que procurar evitar las aglomeraciones y, por supuesto, mantener siempre esa distancia de seguridad recomendada. No toca otra: paciencia y ser más laxos con los horarios laborales.

5. Escuchar

No podemos olvidar la base de las relaciones humanas: la comunicación.

Ahora más que nunca, como referentes de nuestras empresa, no podemos dejar de lado la comunicación interna. Está claro que el mensaje que tenemos que emitir de puertas para afuera ha cambiado: las necesidades y las preocupaciones de nuestro público objetivo son distintas y por ello no podemos llegar a ellos eficazmente con el mismo mensaje que hace un mes o dos. Pero hacia adentro también tenemos que adaptar la comunicación.

La comunicación interna es vital para que la empresa funcione adecuadamente. Entre otras cosas, ayuda a que el ambiente de trabajo sea óptimo, a que haya motivación y a que se consigan los objetivos marcados. En momentos tan convulsos como los presentes tenemos que mantener nuestros oídos preparados para escuchar. Y no solo eso, sino también estar dispuestos a tener en cuenta lo que oigamos e incluso a tomar acción en función de lo que nos digan.

Algunos consejos sobre comunicación interna

Teniendo en cuenta todos los beneficios que consigue la buena comunicación interna, es más que recomendable no perderla de vista. Así que paséate por la empresa, dedícale tiempo, habla con tu equipo, pregúntales por sus preocupaciones, por la situación que tienen en casa, etc. En definitiva, preocúpate por ellos, crea un vínculo, gánate su confianza y genera una atmósfera propicia para ello.

¿Para qué? Cuanto más cercano te muestres más fácil te será obtener respuestas sinceras. Recuerda que nadie conoce mejor la empresa que las personas que la conformáis y nadie es capaz de llegar a todas partes, ni siquiera tú. Cuando la cosa se pone tensa, es necesario tener saneada la comunicación interna para poder salir lo más airosos posible de algo así. Teniendo en cuenta que esta crisis está representando un paréntesis en el estrés habitual que llevábamos arrastrando en los últimos años, ¿no te parece un buen momento para dedicarle tiempo y a reforzar lo que ya tienes? Seguro que valoras esto que te estamos diciendo, si no no habrías llegado hasta aquí.

A veces no sabemos por dónde empezar…

Si quieres mejorar la comunicación interna de tu empresa pero no sabes muy bien por dónde empezar tenemos buenas noticias para ti: hemos elaborado una guía rápida para que puedas iniciarte en esto. Descárgate el archivo haciendo clic sobre este botón:

No olvides que lo más importante de cualquier empresa son las personas que la conforman.

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